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Jason Momoa: el “macho alfa sensible” que combina fuerza, ternura y espíritu hawaiano
Jason Momoa: el “macho alfa sensible” que combina fuerza, ternura y espíritu hawaiano
LA REDACCIÓN
Quien alguna vez se haya preguntado qué se siente al ser rescatado de las aguas color cian del Pacífico por las manos firmes de Jason Momoa, solo para caer en el fondo de una canoa como un pez recién atrapado, puedo asegurarlo: se siente maravilloso.
Era una mañana paradisíaca de julio, frente a la costa occidental de Oahu. Desde el borde de una canoa hawaiana de color naranja brillante, Momoa —despreocupado, con camiseta sin mangas y pantalones a rayas, como un dios polinesio en vacaciones— señalaba la playa donde aprendió a surfear y el arrecife donde, según la tradición familiar, fue enterrado su cordón umbilical. A su lado, su padre, Joseph Momoa, sostenía una enorme caracola.
—Aloha, ¿qué pasa, hijo? —dijo Joseph.
—¿Qué pasa, Pa? —respondió Jason, mientras la canoa surcaba el agua.
En ese instante, la escena parecía una postal viviente. Incluso se podía olvidar, por un momento, el nerviosismo de estar en traje de baño junto a uno de los hombres más guapos del planeta. El barquero señaló una caleta famosa por sus tiburones de Galápagos y sugirió un chapuzón. Normalmente, el sentido común aconsejaría evitar aguas infestadas de tiburones… pero Momoa, de 45 años, no mostró preocupación. Me lancé al agua.
Con un físico esculpido y una presencia magnética, Momoa es más que una estrella de acción. Ha sido alienígena, bárbaro, líder guerrero en Juego de tronos, maestro espadachín en Dune y superhéroe en Aquaman. Sin embargo, combina la hipermasculinidad con una dulzura genuina.
“Lo que lo hace un actor interesante es su enorme corazón y empatía; todo eso, en el cuerpo de un dios troyano”, comentó Emilia Clarke, su coprotagonista en Juego de tronos. Clarke recuerda con cariño su primer encuentro: “¡Lo recuerdo claramente! Fingió que luchaba conmigo, me puso en el suelo del vestíbulo del hotel y gritó: ‘¡¡¡ESPOSITA!!!’”.
Jason Momoa prefiere definirse como un “macho alfa sensible”. Sabe que proyecta la imagen de “tipo grande y rudo”, pero se enorgullece de mostrar su vulnerabilidad. “Sigo siendo muy masculino, pero acepto mi lado femenino. Está bien ser sensible, no es una debilidad”, afirma. En la canoa, lucía su inseparable liga rosa para el cabello, el pequeño detalle que revela que, detrás del guerrero, siempre hay un corazón de aloha.







