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Bad Bunny convierte el Super Bowl en un manifiesto cultural y desata la furia del presidente Donald Trump
Bad Bunny convierte el Super Bowl en un manifiesto cultural y desata la furia del presidente Donald Trump
La Razón Digital TV
El medio tiempo del Super Bowl trascendió el espectáculo deportivo para convertirse en un escenario de choque cultural y político, luego de que Bad Bunny protagonizara una presentación histórica cantada íntegramente en español, celebrada por millones de espectadores y duramente atacada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
Trump, quien no asistió al evento y optó por ver el partido en una fiesta privada en Florida, calificó el show como “una bofetada en la cara” para Estados Unidos. A través de su red Truth Social, afirmó que fue “absolutamente terrible, uno de los peores de la historia”, alegando que “nadie entiende una palabra” de lo que decía el artista puertorriqueño.
“El show de medio tiempo del Super Bowl no tiene sentido, es una afrenta a la grandeza de Estados Unidos y no representa nuestros estándares de éxito, creatividad ni excelencia”, escribió el presidente, insistiendo en que la presentación no estuvo a la altura de lo que, según él, representa el país.
Bad Bunny, orgulloso de sus raíces boricuas, interpretó su repertorio en español, un gesto que para muchos simbolizó identidad, diversidad y representación latina en uno de los escenarios más vistos del planeta, pero que aparentemente resultó ofensivo para el mandatario. No es la primera vez que Trump critica al artista, a quien previamente había catalogado como una “terrible elección”, especialmente por sus posturas públicas contra el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).
Mientras el presidente arremetía desde las redes sociales, la reacción popular fue radicalmente opuesta. En el estadio de Santa Clara, California, en Puerto Rico y en distintas ciudades de Estados Unidos, el espectáculo fue celebrado como una poderosa muestra de arte, orgullo latino y afirmación cultural. Las plataformas digitales se inundaron de elogios, destacando la propuesta visual, el mensaje implícito y la presencia de múltiples figuras invitadas que reforzaron el impacto del show.
De esta manera, Bad Bunny no solo marcó un hito en el medio tiempo del Super Bowl, sino que reavivó el debate sobre idioma, identidad y representación, confirmando que la cultura latina también impone agenda en el escenario global.







