Política
Venezuela, epicentro de la disputa geopolítica mundial entre Trump y la ONU
Venezuela: epicentro de la disputa geopolítica mundial
Por: Luciano Vásquez
Venezuela se ha consolidado como el epicentro de una de las disputas geopolíticas más relevantes de nuestro tiempo. Su condición no responde únicamente a la magnitud de sus reservas petroleras —las mayores del planeta—, sino también a la confluencia de recursos estratégicos, intereses energéticos y dinámicas de poder que trascienden sus fronteras.
El petróleo y su centralidad estratégica
A pesar del discurso dominante sobre la transición hacia energías renovables y vehículos eléctricos, el petróleo mantiene un rol irremplazable en la economía global. Apenas un 15% de su consumo se orienta al transporte; el resto se traduce en más de 500 derivados —plásticos, fertilizantes, medicamentos, textiles, entre otros— que lo convierten en un recurso esencial y difícil de sustituir en el corto y mediano plazo.
La disputa por los recursos emergentes
La transición energética no elimina las tensiones, sino que las desplaza. Surgen interrogantes de fondo: ¿existen suficientes reservas de litio, aluminio y cobre para sustentar el nuevo paradigma tecnológico? El llamado “triángulo del litio”, integrado por Bolivia, Argentina y Chile, concentra cerca del 80% de las reservas mundiales, y se perfila como otro espacio de competencia estratégica. Venezuela, aunque no forma parte de ese núcleo, se inscribe en la misma lógica de disputa por la seguridad de insumos críticos.
China y Rusia frente a la experiencia venezolana
La política internacional reciente ha marcado a las potencias emergentes. Para China, la caída de Gadafi en Libia implicó la pérdida de inversiones millonarias, lo que explica su determinación de preservar los más de 70 mil millones de dólares comprometidos en Venezuela. Rusia, por su parte, ha otorgado más de 20 mil millones en préstamos, respaldados con acciones de CITGO, filial de PDVSA en Estados Unidos. No obstante, las sanciones norteamericanas mantienen esas garantías en suspenso, revelando cómo el poder financiero y jurídico se convierte en arma de presión geopolítica.
El factor militar como eje de poder
La historia venezolana muestra una constante: el peso determinante de los cuarteles en la vida política. Desde Miranda y Gómez, pasando por Pérez Jiménez, hasta llegar al chavismo, la influencia castrense ha marcado el rumbo del Estado. En más de dos décadas, el chavismo no solo ha gobernado, sino que ha formado nuevas generaciones de oficiales leales, consolidando una estructura militar que asegura su continuidad frente a presiones externas.
La advertencia libia
El precedente libio funciona como espejo y advertencia. Allí, la intervención internacional no detuvo la extracción de petróleo, pero sí destruyó el tejido institucional y social del país. Para Venezuela, el riesgo es similar: aun manteniendo su flujo de crudo, podría enfrentar una fragmentación profunda de su estructura nacional, con consecuencias regionales de gran alcance.
Estados como organismos vivos
La geopolítica concibe a los Estados como organismos que buscan perpetuar su existencia en un entorno competitivo. Bajo esa lógica, Venezuela trasciende su condición de crisis interna para convertirse en un laboratorio donde se redefine el equilibrio de poder global. El desenlace de su proceso político y geoestratégico no solo impactará a la región, sino que ofrecerá claves sobre el rumbo de la confrontación entre potencias en el siglo XXI.







